El fútbol se muere…
Por Juan Pablo Montero
Arranca la temporada y en el mundo del fútbol parece que cada vez existen más prisas, más celeridad en todo. Hace apenas una semana finalizó el plazo de los fichajes y acto seguido de cerrarse éste ya se estaba hablando de Cristiano que no estaba feliz y podía abandonar el conjunto blanco; el padre de Falcao hacía campaña para que su hijo hiciese las maletas del Atlético de Madrid; y Cesc Fabregas ya no era querido en el Camp Nou.
Los aficionados ya están acostumbrados a esta dinámica, pero esto no quiere decir que estén de acuerdo. No tenemos que irnos muchos años atrás para ver que este "negocio" ya no es el que era. En los años ochenta los fútbolistas cobraban cifras irrisorias con respecto ahora, la gente llenaba los estadios, existía uniformidad en los horarios de cada jornada y, lo que es más importante, se disfrutaba el fútbol como un deporte.
El presente es complicado, pero es menos halagüeño el futuro. La magia de acudir con los niños, y no tan niños, a los campos está en peligro de extinción. La televisión se puede convertir la única forma de ver fútbol ya que los clubes han vendido su alma al mejor postor (no es culpa de las televisiones, los culpables son los equipos). En definitiva, o se hace algo o el deporte nacional por antonomasia se puede ir al traste y soy muy educado en esta expresión.
Las soluciones no están claras, pero para que haya una solución se tiene que reconocer un problema. Tenemos que aprovechar la tesitura a nivel internacional de nuestro deporte. Nunca se había ganado tanto en tan corto espacio de tiempo. La Liga, las federaciones y los directivos se tienen que poner las pilas para sacar más jugo a un deporte que hace feliz hasta al más desgraciado. Para solucionar este problema tenemos que ponernos todos las pilas, y digo todos, porque hasta los propios medios tenemos que intentar buscar más informar y dejarnos de exclusivas y desdecir a los propios compañeros, parece que todos están en poder de la verdad absoluta y a corto y largo plazo el que sale perdiendo siempre es el receptor de esta información.
Los directivos tienen que invertir más a largo plazo, no es siempre bueno buscar resultados inmediatos. Las canteras son el futuro y sino mírese lo que han conseguido Casillas, Iniesta y compañía.
Por último, los mayores afectados, los aficionados. Estos tienen que decir basta. Cuando esto ocurra se podrán tomar medidas incluso no tendremos que ir a fichar tanto fuera y podremos saborear más lo que tenemos aquí, que es muy bueno. Pero bueno, eso es otra historia...




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